martes, 4 de enero de 2011

Cuento: El conejo y el búho, por David Michael Díaz Keefe

En un bosque, se encontraba una vez una conejita dando a luz a una camada de 36 conejitos.
La madre quería a todos por igual pero vio que uno de sus pequeños era aislado por sus hermanos, por lo que ella lo integró en un lugar especial ― “nunca te dejaré solo” ― le susurró.
Meses después, los conejillos, ya crecidos, fueron a jugar; correteaban, excepto uno, que se encontraba escondido en unos arbustos; era el mismo que siempre se aislaba. De pronto, la madre alerta se puso porque vio la sombra de un lobo; a todos llamó, excepto al pequeño escondido que no la pudo escuchar.
El lobo se lazó sin atrapar a ninguno, pero en los arbustos vio al pequeño conejo que, de prisa, se adentró al bosque; el lobo lo persiguió y, cuando casi lo cazaba, del cielo le cayó un búho atacándolo y lo logró ahuyentar.
―¿Estás bien? ― le preguntó.
El pequeño conejo tardó en contestarle: ― Sí, muchas gracias por salvarme ―
―Vamos, te llevaré a casa ― le exclamó el búho.
― ¿Tú no tienes casa? ― preguntó el pequeño.
― No, no tengo un hogar ―.
El conejo bajó la mirada. En el camino de regreso a la casa del conejo, los 2 se divirtieron mucho; el búho y el conejo se sintieron felices mutuamente y se dieron cuenta de que se necesitaban el uno al otro.
Llegando a la casa, la coneja corrió y abrazó a su pequeño; ― ¿quién es tu amigo? ― le preguntó.
― El que me salvó la vida; ¿se puede quedar con nosotros? ―
La madre le respondió con una sonrisa:
― ¡Por supuesto que sí! ―
Todos felices comenzaron a jugar con el nuevo miembro de la familia.

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