jueves, 27 de enero de 2011

Guía de estudios COEDI para el examen de admisión a secundaria 2011-2012

ACTUALIZACIÓN: GUÍA 2012, HAGA CLICK AQUÍ.

(Sigue el post original del examen de 2011)

Hemos publicado la "Guía de estudios COEDI para el examen de admisión a secundaria 2011-2012"
Este documento contiene las indicaciones básicas para que los aspirantes a cursar el primer año de educación secundaria puedan prepararse para presentar el examen de admisión y obtener mejores resultados.

La guía está estructurada en función de los contenidos precisados en los planes y programas de estudio aprobados por la Secretaría de Educación Pública.

Para descargar gratis la guía en formato PDF HAGA CLICK AQUÍ.

Para consultar la convocatoria para el examen de admisión SIN COSTO en COEDI, haga click AQUÍ.

El examen de admisión sin costo se efectuará en el Plantel Hidalgo el sábado 12 de febrero de 2011, a las 8:30 hrs.

Quienes lo aprueben podrán gozar de una beca de 20% en colegiaturas sin necesidad de estudio socioeconómico.

domingo, 23 de enero de 2011

Examen de selección SIN COSTO para Secundaria 2011-2012

ACTUALIZACIÓN: PARA EL EXAMEN 2012 HACER CLICK AQUÍ

Sábado 12 de febrero de 2011 a las 8:30 am
en el Plantel Hidalgo de COEDI


Podrán participar las personas de 11 a 13 años de edad que hayan concluido o estén por concluir sus estudios de primaria.

Los aspirantes deberán imprimir y requisitar la hoja de registro al examen  (HAGA CLICK AQUÍ); la solicitud deberá entregarse en la Dirección de Secundaria en el Plantel Hidalgo de COEDI (Salvador Ortega Flores 14 (antes Jesús Lecuona 489), col. Miguel Hidalgo, Tlalpan, México, D.F., CP 14250, tel. 1556 0455) HASTA ANTES DEL INICIO DEL EXAMEN.

Promedio mínimo para inscribirse al ciclo escolar 2011-2012: 8.0

El examen se realizará el 12 de febrero de 2011 a las 8:30 hrs.

La publicación de resultados se hará el 15 de febrero de 2011 en el Plantel Hidalgo y en la página web de la institución.

Al aprobar este examen podrás gozar de una BECA de 20% en colegiaturas
SIN NECESIDAD DE ESTUDIO SOCIOECONÓMICO

Más información al Tel. 1556 0455

o enviando un mensaje al correo electrónico secundaria@coedi.edu.mx

CUPO LIMITADO

domingo, 16 de enero de 2011

¿Sabes lo que significa el logotipo de COEDI? ¿Conoces lo que es "malinalli"?

La imagen está basada en un malinalli (árbol cósmico en el ideario mesoamericano, especialmente azteca y maya) y el águila, símbolo tradicional del Pueblo Mexicano.
Representa la unión de dos principios distintos, complementarios, que vinculan el cielo y la tierra manteniéndolos en su lugar y, al mismo tiempo, permiten a ambos actuar en forma coordinada; aplicado a la institución, la acción coordinada de alumnos y maestros, a partir de las raíces basadas en la historia y el conocimiento (glifos verbales estilizados en la parte baja de la imagen), permite desarrollar los frutos que se manifiestan en el mejoramiento de los individuos; también permite identificar la coordinación entre padres de familia y administración escolar, directrices educativas tradicionales u oficiales y principios educativos Montessori, etc.
El águila representa la capacidad del individuo para adquirir el conocimiento, las habilidades y la fuerza para volar y tomar su propio lugar en el mundo.
Los colores verde, blanco y rojo identifican la institución con México sobre la base de que el conocimiento de nuestra historia y la aplicación del progreso científico pueden lograr el mejoramiento de nuestra Patria.

viernes, 14 de enero de 2011

Feliz cumpleaños COEDI

Hoy se cumple un año de la fundación de Complejo Educativo de Desarrollo Integral.
Ha sido un período de arduo trabajo y aprendizaje pero, también, de muchas satisfacciones y eventos maravillosos.
Agradecemos el apoyo a todas las personas que han creído en este proyecto y han colaborado para hacerlo una realidad.
A los padres de familia que han confiado en nosotros para colaborar con ellos en la formación de sus hijos, les agradecemos la oportunidad que nos brindan de servirles; reiteramos nuestro compromiso para que, cada día, ayudemos a dar a los niños una formación humana, con valores.
Vaya un reconocimiento al personal académico y administrativo que se ha esforzado día a día para iniciar labores y mejorar constantemente la calidad de los servicios que prestamos; su ejemplo diario permite a nuestros alumnos desarrollar integralmente sus capacidades en cada jornada de actividades académicas.
Reiteramos nuestro compromiso institucional para cumplir la MISIÓN que hemos aceptado con gusto y entusiasmo:
"Prestar servicios educativos de alta calidad para formar personas íntegras, responsables, conscientes de sus obligaciones y derechos, así como de sus actos y consecuencias."
Ello desde la VISIÓN que queremos compartir:
"Los servicios educativos que presta COEDI tienden a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentar en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad, en la independencia y en la justicia, procurando mantenerse ajenos a cualquier doctrina religiosa y, basándose en los resultados del progreso científico, luchan contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios, como se establece en el artículo 3° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para formar individuos íntegros, responsables, conscientes de sus obligaciones y derechos, así como de sus actos y consecuencias."
Gracias nuevamentes a todos por la oportunidad de proporcionar a las nuevas generaciones una formación humana, con valores.

martes, 11 de enero de 2011

Curso de Repostería 2011

(Para inscribirse, haga click AQUÍ y llene el formulario que aparecerá)  
 
¿Sabías que los postres son la parte más atractiva de una comida?
 
¿Conoces la forma de preparar postres gourmet deliciosos, atractivos y, además, económicos?
 
¿Quieres impresionar a todos preparando un delicioso postre que no encontrarán en ninguna tienda o pastelería común?
 
COEDI te invita a partipar en el "Curso de Repostería 2011"
 
Este curso está dirigido a todas las personas que deseen aprender o perfeccionar la preparación de postres con técnicas de alta cocina gourmet. Será impartido por la Chef Guadalupe Reyes Vadillo (chef propietaria de Nagou)

Horario: Sábados del 5 al 26 de febrero de 2011, de 10:00 am a 1:00 pm, en el Plantel Hidalgo de COEDI.
Postres a preparar:
5-feb-2011
Pastel de chocolate 
Mousse de frutas
12-feb-2011
Técnica “Pâte Brisée”:
Tartaletas de chocolate 
Tarta de manzana.

19-feb-2011
Técnica “Pâte hojaldre”:
Strudel de manzana 
Hojaldre de frutas y crema pastelera
26-feb-2011
Gelatinas inyectadas 
Galletas “Militares de París”
 
COSTO:

Pago único de $1,000.00 (para inscripciones que se realicen hasta el 31 de enero de 2011; las inscripciones posteriores tendrán una costo de $1,250.00; en todo caso, la inscripción está sujeta al cupo).
 
Se agregará el IVA al facturar.
 
El costo Incluye materiales y los participantes se llevan sus preparaciones.
 
Cada participante deberá traer a cada sesión:
- Mandil
- 2 trapos de cocina y
- 2 recipientes para guardar y llevar sus preparaciones
 
CUPO LIMITADO a 20 participantes 
   

Inscríbete aquí en forma electrónica

Las inscripciones se realizan en forma electrónica a través de esta página; para hacerlo, llene EL FORMULARIO QUE APARECERÁ AL HACER CLICK AQUÍ ; recibirá automáticamente un e-mail para validar su dirección de correo y otro para confirmar su inscripción.
 
Verifique sus datos: su diploma se imprimirá con los datos que registre en este formulario.
 
Tome en cuenta que su lugar quedará asegurado sólo hasta el momento en que nos haga llegar su comprobante de pago; en caso de que ya no alcance cupo, se le reintegrará el 100% de lo que haya pagado.
 
Le aseguramos que NO compartiremos su información personal con ninguna otra persona.

viernes, 7 de enero de 2011

Cuento: Mi nacimiento y mi fuga, por Sergio Iván Hernández García

Hola; me llamo Pedro y soy un viejo que les va a contar sobre mi nacimiento y mi fuga.
En aquellos tiempos, queridos niños, yo era un niño y pequeño bebé, pero bueno, en ese tiempo mis papás eran muy felices; cuando cumplí 10 años, mis papás tenían unos pequeños conflictos; a los doce, ya no eran conflictos sino discusiones fuertes; a los 15, eran peleas y groserías.
En el día siguiente, a las 8:00 pm me fugué; salí por la ventana y me fui; recorrí las calles y vi que las calles de antes no eran peligrosas; iba solo, sin nadie a mi lado; estaba asustado y vi a una banda de chavos que me vieron raro; me fui y detrás de mí estaban ellos; salí corriendo del susto y me metí a una tienda; ellos no entraron y se fueron. Estaba muy asustado.
Ya era de día; vendí algunas cosas mías y conseguí dinero; volteé a la esquina y mi suerte había cambiado: había un hotel, renté un cuarto y, a los 18, conseguí trabajo.
Había caminado y vi un anuncio: “Se busca joven de 18 años”; me sorprendí; era yo; mis papás me estaban buscando.
Conseguí más dinero y me fui del país; no quería volver.
Me fui a Europa; me establecí ahí; a los 20 conseguí otra vez trabajo; pasó tiempo; llegué a los 50 y me jubilé; nunca volví a ver a mis padres.

jueves, 6 de enero de 2011

Cuento: El payaso Bob, por Octavio Augusto Baltazar Reyes

Bob era un niño de rasgos reales en el castillo de Porkúloland pero él no lo sabía ya que era pobre. Era como otro niño de Porkúloland, común y corriente como todos, le gustaba reírse y ser feliz, compartir y ser amable del todo, sólo que había algo que le faltaba superar.
Pasaron varios años y Bob ya era un señor de 345 años de edad, una edad muy adecuada en Porkúloland, y empezó a buscar varios empleos; sin embargo, no encontraba algo que le gustara.
Intentó ser mago pero siempre salían demasiados conejos cornudos; más de lo habitual. También logró ser ilusionista pero cuando una ilusión se creaba salía a la realidad y perseguía a los Porkulones. Luego intentó organizar fiestas pero con lo que ganaba no le alcanzaba ni para alimentar su zoológico de pulgas y, al final, buscaba alguno que otro fenómeno del mundo para lograr hacer un circo amistoso ya que los fenómenos serían bienvenidos porque todos en Porkúloland eran extraños, pero no lo logró ya que los fenómenos que encontró eran: un señor come cerdos de la gran manzana dorada y un señor con cara de rinoceronte y como ya no eran fenómenos ahí, no serían atracción.
Antes de ver el problema del circo, le llegó una nota diciendo que su padre, el rey, murió y que él tendría que ser rey. Bob se emocionó al ver que sería rey, pero lo arruinó todo al ver a un tipo que vendía cabracornios azules, así que Bob le dio el trono para alimentar a esos animales.
Bob se hizo la persona más graciosa del país.
Al final Bob encontró algo qué trabajar. Se convirtió en un payaso para que pudiera reírse, una de sus cosas favoritas, pero, al  empezar a hacer sus bromas, la gente vio que era gracioso así que lo veían todo el tiempo riéndose de él, pero el problema de Bob era que no le gustaba que se rieran de él y era una cosa que todo payaso debía afrontar, pero él no lo sabía.
Fue a ver al psiquiatra a hablarle de su problema: –doctor, no me gusta que se rían de mi―, dijo, pero no hubo remedio para él así que, como solución suya, Bob se iba a suicidar lanzándose a un pozo que había ahí en el país. Al verlo se lanzó y cayó por mucho tiempo, hasta que llegó a Emolandia, un  país habitado por emos así que Bob, feliz, fue payaso en ese país sin ningún problema de que se rieran (ya que los emos no se reían) de él salvo uno que otro sádico que lo veía caerse y embarrarse o torturarse como payaso.

miércoles, 5 de enero de 2011

Cuento: El cuarto número 18, por Fidel Rodolfo García López

Mi tío favorito estaba buscando una casa de huéspedes para vivir. Así que un día lo acompañé a ver cuartos amueblados.
Llegamos a una colonia de las más antiguas de la ciudad; era muy bonita, llena de grandes árboles. Es un barrio de casas muy viejas, llenas de leyendas. Dicen, por ejemplo, que en cierta esquina se aparece todas las noches una mujer de blanco que asustaa a quienes pasan por ahí. También cuentan que en muchas de esas casas ocurren cosas raras, porque como son tan viejas, con los años han acumulado las historias y los recuerdos de toda la gente que ha vivido en ellas.
A la mitad de la calle había una antigua vecindad, que había sido acondicionada como casa de huéspedes. Sus paredes eran blancas y recién pintadas, mientras la herrería era verde, con unos barrotes retorcidos de hierro forjado, como se usaba hace muchos años. Había un letrero de "se renta".
Entramos; no pudimos ver a nadie, ni en el patio de la vecindad ni en la portería, así que nos pusimos a recorrer el lugar. Al fondo, había una puerta roja que tenía un gran número 18 pintado con azul. Algo nos atrajo hacia ese cuarto. Tocamos la puerta y ésta se abrió sola.
--Parece que nos estaba esperando, ¿no, Pablo?-- dijo mi tío.
Yo sólo asentí. Había algo raro en ese lugar. Entramos. Estaba helado; nunca había estado en una habitación tan fría. La luz de la tarde se filtraba por una ventana y se podía ver el polvo danzar en el ambiente. Había una cama y un gran crucifijo en la pared contra la que estaba la cabecera.
También una gran cómoda con un espejo --se llama "luna", según me explicó mi tío-- y una gran palangana de cerámica puesta encima de un pedestal de hierro. Cerca de la cama había un sillón cubierto por una sábana. Mi tío y yo miramos a nuestro alrededor. De pronto, sentí que había alguien detrás de nosotros. Miré sobre mi hombro. No había nadie. Pero algo rozó mi pelo.
--Seguramente fue una araña-- dijo mi tío--. Se ve que nadie ha entrado en este cuarto en años, todo está lleno de polvo.
En ese momento, la cama emitió un chirrido. Vimos cómo algo invisible se acostaba en ella, porque el colchón se hundió un poco y luego la almohada, como si hubieran apoyado en ella la cabeza.
--No me gusta este cuarto, tío-- opiné.
Él no me contestó. Estaba mirando directamente a la luna del espejo sobre la cómoda. Yo me paré junto a él. A nuestras espaldas, había una figura vestida de blanco, que nos miraba con ojos tristes.
Volteamos al mismo tiempo. Ahí no había nadie. No sé porqué miré de nuevo el espejo y pude ver, a través de él, la silueta de una mujer que flotaba hasta el sillón y se seetnaba en él. Cuando miré el sillón, la sábana estaba hundida, como si alguien se hubiera sentado.
--Vámonos de aquí-- ordenó mi tío.
No necesitó decir más. Salimos de aquel cuarto. La luz del sol de la tarde iluminaba todo el patio de la vecindad con un extraño resplandor amarillo. Detrás de nosotros, la puerta roja se cerró con suavidad y oí cómo alguien echaba llave por dentro. En un impulso, intenté abrirla, pero no pude. Fuimos hasta la portería. La mujer que estaba encargada de la vecindad salió a saludarnos.
--¿Vienen a ver el cuarto que se renta?
--Ya lo vimos-- respondió mi tío--. Es el número 18, ¿verdad?
La portera se lo quedó mirando extrañada.
--No, señor, es el cuarto número 9. En esta vecindad no hay ningún cuarto 18.
Al mismo tiempo, mi tío y yo miramos hacia el fondo del patio. La puerta roja había desaparecido y, en su lugar, sólo estaba un muro de ladrillo.

martes, 4 de enero de 2011

Cuento: El conejo y el búho, por David Michael Díaz Keefe

En un bosque, se encontraba una vez una conejita dando a luz a una camada de 36 conejitos.
La madre quería a todos por igual pero vio que uno de sus pequeños era aislado por sus hermanos, por lo que ella lo integró en un lugar especial ― “nunca te dejaré solo” ― le susurró.
Meses después, los conejillos, ya crecidos, fueron a jugar; correteaban, excepto uno, que se encontraba escondido en unos arbustos; era el mismo que siempre se aislaba. De pronto, la madre alerta se puso porque vio la sombra de un lobo; a todos llamó, excepto al pequeño escondido que no la pudo escuchar.
El lobo se lazó sin atrapar a ninguno, pero en los arbustos vio al pequeño conejo que, de prisa, se adentró al bosque; el lobo lo persiguió y, cuando casi lo cazaba, del cielo le cayó un búho atacándolo y lo logró ahuyentar.
―¿Estás bien? ― le preguntó.
El pequeño conejo tardó en contestarle: ― Sí, muchas gracias por salvarme ―
―Vamos, te llevaré a casa ― le exclamó el búho.
― ¿Tú no tienes casa? ― preguntó el pequeño.
― No, no tengo un hogar ―.
El conejo bajó la mirada. En el camino de regreso a la casa del conejo, los 2 se divirtieron mucho; el búho y el conejo se sintieron felices mutuamente y se dieron cuenta de que se necesitaban el uno al otro.
Llegando a la casa, la coneja corrió y abrazó a su pequeño; ― ¿quién es tu amigo? ― le preguntó.
― El que me salvó la vida; ¿se puede quedar con nosotros? ―
La madre le respondió con una sonrisa:
― ¡Por supuesto que sí! ―
Todos felices comenzaron a jugar con el nuevo miembro de la familia.

lunes, 3 de enero de 2011

Cuento: La flor, por Tania Deni Gutiérrez Ruiz

En un día del mes de marzo, yo me encontraba en un parque con pinta de bosquecillo, disfrutando del paisaje y del viento fresco que hacía que los arbole se balancearan a mi alrededor.
Yo estaba ahí por un motivo y ese era  olvidar las cosas innecesarias, despejar ni alma, quitarme todo remordimiento y de cualquier cosa que me pudiera hacer sentir infeliz.
De pronto, husmeando y eliminando pensamientos de mi cabeza, me di cuenta de que pronto se oscurecería el cielo y que el día estaba por terminar.
Me dirigía al departamento que supuestamente debía de ser mi hogar.
Yo no me había tomado la molestia de alimentarme en los días anteriores  así que cuando estaba por llegar al final del parque, me desmayé: pausé por un rato mi cuerpo.
No sé muy bien cómo pero estoy segura de que seguía, de alguna forma, consiente y pensando en cómo y cuándo podría levantarme.
Después de un largo rato, tal vez  1 hora, tal vez  más, una brisa húmeda mojó mi rostro y entonces desperté. Era poco más de media noche y yo aún estaba en ese lugar tan solo y oscuro, pero yo no tenía miedo, había conocido ese jardín desde pequeña.
Me dediqué a observar una curiosa flor que crecía en el césped: sus pétalos estaban juntos y parecía que la flor los cerraba para contener su calor, si es que lo tenía. Estuve ahí viéndola hasta el amanecer, que fue donde esta minuciosa criatura abrió sus hermosos pétalos.
Durante todo el tiempo que permanecí con ella no me atreví a tocarla o a acercármele mucho, con la intención de que no se fuera a irritar o que pensara que fui a arrancarla o peor aún, a arrebatarle su fuente de vida. Tan es así que tuve miedo de haberla atiborrado con mis empalagosas miradas.
Tenía un afán de mirar la flor a plena luz del sol, así que espere un tiempo a que El Rey Sol estuviera en pleno esplendor , cuando esto sucedió la flor también lucía espléndida y destellando y realzando su belleza.
Me dejé llevar por ella y tuve la necesidad de quedarme hasta que comprendí que si la hubiera visto a diario como lo hacía ahora, no me parecería tan formidable y perfecta, me hubiera dado la impresión de ordinaria y común. Comprendí la lección que me quiso dar la cautivadora flor; recordé lo que hacía antes de vivir esta experiencia: ¡yo quería olvidar! ¡Yo quería deshacerme de mis experiencias! Y me dije a mi misma:
─si me dedico a olvidar lo malo, y sólo me quedo con lo mejor, con mis mejores momentos, sin pensar en los que me hicieron llorar pero me pusieron a prueba, todo lo que recordaría sería bueno o más bien, normal y ya nada sería fantástico en mi vida, todo sería aburrido.
Así que le doy las gracias a mis momentos de tristeza, vergüenza, soledad, cólera, y a las personas que llevan en su conciencia mis lágrimas. En verdad les agradezco porque, sin ello, nunca podría sentirme feliz o percatarme de que la vida es fenomenal.
Ahora recuerdo a esa florecilla que me enseñó que lo malo no es malo del todo y que, después de tantos inviernos, ha vuelto a florecer cada primavera.
Me estremecí al saber que de nuevo me había sumergido en la espesa niebla de mis pensamientos. Entonces abrí mis ojos y miré el ocaso; caminé con indiferencia.
Entré en una puerta con interior negro y con un centellear de colores, y después desperté en el mismo lugar en el que empecé: mi mente.
Estaba en un balcón, sentada, recargada ligeramente sobre mis rodillas mirando hacia la calle y escuchando los sonidos de la ciudad, nuestra naturaleza. En realidad no sé cómo había llegado ahí pero lo hice y ahí estaba, en mi departamento,  dudando cómo fue que tuve esa aventura, vi la flor en una vasija del balcón, sonreí y cerré los ojos.
Descubrí que todo había estado dentro de mi imaginación y que sólo me necesito a mí para encontrar la felicidad sin necesidad de nada ni nadie. Yo no dependía de ninguna cosa. Y así pude vivir mejor y terminar mis días con toda tranquilidad.

domingo, 2 de enero de 2011

Cuento: El Mapinguari, por Regina González Martín del Campo

Cuando tú vayas a la selva del Amazonas ten mucho cuidado porque soy la prueba viviente de que, en lo más profundo de esta selva, existe una criatura, que soy yo.
Si, ese horrible monstruo que ronda por el Amazonas soy yo. Soy el Mapinguari (así me pusieron). En EUA sería pie grande y en el Himalaya el Yeti. Mi historia de cómo llegué, de ser una persona a un terrible monstruo, se las voy a contar en este mismo instante:
Hace mucho tiempo, como en 1321, yo era un chamán (si no sabes qué es un chamán, es un brujo) muy poderoso. Yo lo único que quería era el secreto de la inmortalidad que tenían los espíritus, pero al parecer a los espíritus, cuando llegué a su mundo con mis pociones, hechizos y conjuros y les robe su secreto, no les pareció muy bonito que un simple mortal les robara el secreto tan bien guardado y además me saliera con la mía, así que enviaron a un espíritu para castigarme, pero no le dijeron cómo castigarme, así que el eligió mi castigo.
Mi castigo fue ser convertido en un peligroso carnívoro, con un horrible olor, mal humor; mido tres metros si me paro con las patas traseras, parezco un oso perezoso con cara de oso, enormes y horribles garras, una segunda boca en la panza y dientes tan amarillos como el sol. Y además no paró ahí: me obligó a odiar el agua, cosa que es muy difícil porque hay muchos lagos y lagunas, y llueve continuamente. Así que no te me acerques si vienes, por que ya no pienso como humano y te atacaré si llego a verte.
Por favor, si encuentran esto, no entren, bajo ningún concepto, a la selva del Amazonas.

sábado, 1 de enero de 2011

Cuento: Los relojes más caros del mundo, por Alessandra Romero Reyes

Un día, en una grande y muy costosa tienda de antigüedades, se encontraban dos hermosos y costosos relojes: uno era de arena y otro ya era normal; ambos eran de oro y muy antiguos; pertenecieron a reyes y pasaron de generación en generación; como eran bastante  caros nadie los compraba, así que los relojes se hicieron muy buenos amigos porque estaban juntos, aunque estaban tristes y hartos de que nadie los comprara; ya hasta estaban empolvados de tantos años que llevaban ahí, hasta que un día, común como todos, entró un señor muy elegante y con gran clase; al entrar, al instante los relojes captaron la atención inmediata del señor, que preguntó el precio: era una gran suma de dinero, pero para el señor no era problema, podía pagar pero ¡sólo por uno!, ya que sólo llevaba la cantidad de dinero para uno, el dueño de la tienda le dijo que se llevara los dos, que eran bastante hermosos; que primero se llevara uno y después el otro, pero el señor le dijo que sólo estaba en ese país de visita y que ya no podría volver jamás.
Los relojes estaban muy angustiados; no querían separarse pero, a la vez, se morían de ganas de salir de esa tienda y volver a pertenecer a un hermoso castillo, mansión o simplemente salir de ese muro lleno de polvo, entonces discutieron bastante, el señor no podía decidirse por cual de los dos llevarse, pasaron horas y horas  para que el señor tomara una decisión, hasta que se decidió por el de arena, porque era más antiguo, más lujoso, raro y extravagante de conseguir; pero, cuando estaba a punto de tomarlo, escuchó una voz diciéndole ¡NO!.
Vaya, cual era su sorpresa: era el reloj que había roto las reglas de tener comunicación con humanos.
El señor y el dueño de la tienda estaban realmente sorprendidos; era algo que jamás en su vida habían visto; el reloj continuó, a pesar de todo, diciéndole que jamás podría dejar a su amigo y que no se iría con el. Para el reloj fue más importante la amistad que la regla número 1 de los objetos.
El señor comprendió que la amistad era primero, y así fue que el señor se marchó y dejó a los dos relojes juntos.
Los relojes comprendieron que la amistad era primero, y que no importa lo que te ofrezcan a cambio de ella, siempre tienes que valorarla, preferirla y elegir ante todo la amistad.

Antología de cuentos de los alumnos de primero de secundaria de COEDI

La escritura de un cuento es uno de los proyectos que los alumnos de primer año de secundaria deben realizar dentro del programa de estudios autorizado por la SEP.
En los siguientes posts podrán disfrutar de las creaciones de los alumnos de primero de secundaria en COEDI, escritos en diciembre de 2010.
La lista de trabajos es la siguiente:
  • Los relojes más caros del mundo, por Alessandra Romero Reyes.
  • El Mapinguari, por Regina González Martín del Campo.
  • La flor, por Tania Deni Gutiérrez Ruiz.
  • El conejo y el búho, por David Michael Díaz Keefe.
  • El cuarto número 18, por Fidel Rodolfo García López.
  • El payaso Bob, por Octavio Augusto Baltazar Reyes.
  • Mi nacimiento y mi fuga, por Sergio Iván Hernández García.
(El orden es alfabético respecto del primer nombre de cada alumno, empezando primero con las niñas y luego con los niños).
Los cuentos fueron leídos por sus autores en el festival de fin de año celebrado el 17 de diciembre de 2010 (puede ver el video completo del festival en http://www.coedi.edu.mx/)
Los invitamos a leer los cuentos; son una muestra de la creatividad que los adolescentes tienen y que puede ser encausada en la creación de obras de diversa naturaleza.